Yo era una persona pacifista, odiaba la violencia en todas sus formas. Creia en el poder de la educacion y creia que era mi deber educar. He tardado años en darme cuenta de que no. De que yo he aprendido sola porque he querido. Me he empoderado desaprendiendo. Y cada vez veo mas a mi alrededor la necesidad de respuestas contundentes e incluso violentas. Se acabo el que siempre seamos las mismas las que tenemos que tener miedo. Ha llegado la hora de responder al terror con el terror. Que sean ellos los que tengan miedo. Que se aseguren de contar con nuestros consentimientos, nuestra opinión etc por la cuenta que les trae. Se acabo el agachar las orejas. Al mas mínimo ataque, respuestas ejemplares. Aunque nos llamen locas al menos nos aseguraremos una locura segura.
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Disyuntiva entre el activismo y la comodidad
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Soy una mala feminista. Reivindico mi cuerpo, pero doy gracias cuando me dicen que he adelgazado, considerándolo un cumplido. Aunque practico la sororidad soy incapaz de tener amigas mujeres. Me achanto muchas veces antes situaciones machistas y me siento insegura cuando las enfrento y por ello me tratan de loca y exagerada. Mi pareja tiene actitudes micromachistas ke consiento por no discutir. A veces se me escapan expresiones como hija de puta cuando quiero describir a una mala persona. Me siento culpable por todo ello. Siento mis inseguridades. Siento mis salidas de tono. Siento todo dentro, como una traición, como una lucha entre lo que soy y lo que quiero ser. Siento cuando me faltan las ganas de embestir y me sujeto, sometida a la presin de mi entorno. Siento cuando embisto, me lo llevo todo por delante y mi entorno me presiona. Amo y odio ser un ser social.